
4 Días sin mi esposa, 4 días sin mis hijos. Eso fue lo que pasé en el Congreso al cual asistí en la Isla de Margarita y aunque encontré muchos queridos y viejos amigos, me divertí bastante y cambié de aires mi corazón empezó a latir otra vez solo al abrazarlos de nuevo.
También me dí cuenta de muchas cosas que el matrimonio ha hecho de mí. Al salir a los centros comerciales me dediqué a visitar las tiendas...De ropa femenina. Ante la mirada atónita de las usuarias de los establecimientos me dedique a comparar precios, pedir información y seleccionar ropa para mi esposa y creo que no lo hice tan mal.
Me percaté que ahora miro a las mujeres con profundidad. La forma de vestirse, de combinar zapatos , el bolso incluso la manera de caminar son un compendio de mensajes que la mujer lanza al mundo sobre sí y lo que espera de él que antes me eran ininteligibles. Se que parece un chiste malo que uno le comente a su esposa sobre las sandalias de las mujer preciosa que pasó pocos momentos antes pero es cierto ¡uno las ve!
Mi mujer me ha dado muchas cosas maravillosas pero tal vez una de las mejores es la oportunidad de entenderla. No digo que pueda aún pero ¿quien sabe?
Tal vez en esta vida ;-)

